Prot. N.º 012/2026
[PT]
NOTA DOUTRINAL
SOBRE A PROMOÇÃO DA ORAÇÃO DE COMUNHÃO
ESPIRITUAL
Aos que as presentes letras virem,
saúde e bênção da parte de Nosso Senhor.
saúde e bênção da parte de Nosso Senhor.
A Igreja, ao longo dos séculos, sempre ensinou que a participação plena na Santíssima Eucaristia se realiza mediante a recepção sacramental do Corpo e do Sangue de Nosso Senhor Jesus Cristo, quando o fiel se encontra devidamente disposto. Entretanto, a mesma Tradição espiritual reconhece o grande valor da Comunhão Espiritual, prática recomendada pelos santos e pelo Magistério como expressão sincera do desejo de unir-se a Cristo quando não é possível receber a Comunhão sacramental.
Dos ensinamentos e do significado da Eucaristia dentro da Comunidade
1. A doutrina apostólica de nossa Comunidade recorda que o Sacramento da Eucaristia é o maior tesouro da nossa fé, o ápice e a fonte de toda a vida cristã¹, exigindo a presença real do Senhor em Alma e Divindade no pão que se torna Corpo do Senhor. Consequentemente, nenhum elemento existente dentro do videojogo — incluindo altares, pães, cálices, templos ou outros objetos — pode ser identificado com a Santíssima Eucaristia nem apresentado como se contivesse sacramentalmente a Cristo.
2. Em outros documentos, ensina também que a Liturgia é ato de Cristo e da Igreja, sendo verdadeira escola de oração e comunhão², significando que a impossibilidade de celebrar sacramentalmente a Eucaristia dentro do ambiente virtual não implica que este careça de utilidade para a oração e, por conseguinte, ela não pode ser reduzida a uma representação exterior pronta a ser reproduzida em qualquer ambiente.
3. A Comunidade, como vem fazendo há 11 anos, pode reunir-se para rezar, ouvir a Palavra de Deus, meditar, cantar, pedir e dar graças; mas essas ações devem conservar sua própria natureza e não ser apresentadas como equivalentes a uma celebração sacramental.
Da Oração de Comunhão Espiritual
4. À luz desses ensinamentos, é muito oportuno promover nos momentos de oração nesta Comunidade - especialmente nas Celebrações Eucarísticas -, a recitação da Oração de Comunhão Espiritual, ressaltando que essa prática não substitui o Sacramento da Eucaristia nem lhe confere qualquer equivalência, mas constitui um ato de fé e de amor, mediante o qual se manifesta o ardente desejo de unir-se espiritualmente a Cristo, abrindo o coração à abundância de suas graças, dispondo especialmente das seguintes orações:ón a la abundancia de sus gracias, disponiendo especialmente de las oraciones:
I. De Santo Afonso Maria de Ligório:Creio, meu Jesus, que estais realmente presente no Santíssimo Sacramento do Altar. Amo-vos sobre todas as coisas e desejo receber-vos em minha alma. Mas, como agora não posso fazê-lo sacramentalmente, vinde, ao menos espiritualmente, ao meu coração. E, como se já vos tivesse recebido, abraço-vos e uno-me todo a vós. Ó Senhor, não permitais que jamais me aparte de vós! Amém.
II. De Santo Antônio Maria Claret:Ó Jesus e Senhor meu! Creio firmemente que estais realmente no Augusto Sacramento do Altar. Que feliz seria minha sorte se pudesse receber-vos em meu coração! Espero, Senhor, que vireis a ele e o enchereis de vossa graça. Amo-vos, meu dulcíssimo Jesus. Oxalá nunca vos tivesse ofendido nem agravado, dulcíssimo Jesus de meu coração! Desejo receber-vos em minha pobre morada. Amém.
III. De São Josemaria Escrivá (adaptação):Concedei-nos, Senhor, receber-vos sacramentalmente com aquela pureza, humildade e devoção com que vos recebeu vossa Santíssima Mãe; com o espírito e fervor dos Santos. Amém.
5. A promoção desta oração deve ser acompanhada de adequada formação doutrinal, para que os fiéis compreendam sua verdadeira natureza e finalidade, evitando interpretações errôneas que possam diminuir a dignidade da Comunhão sacramental ou gerar confusão quanto à presença real de Cristo na Santíssima Eucaristia.
Disposiciones finales
6. Pedimos especialmente aos bispos, como pastores e ministros, e aos demais responsáveis pela formação litúrgica, que promovam prudentemente esta devoção entre seus clérigos, ajudando assim o Povo de Deus a manter vivo o amor pela Eucaristia e o desejo constante de participar plenamente do Sacrifício do Altar.
Que a Santíssima Virgem Maria, Mulher Eucarística, conduza todos os fiéis a uma fé cada vez mais profunda no mistério do Corpo e do Sangue de Cristo, fortalecendo neles o desejo de permanecer sempre unidos ao Senhor, fonte e ápice de toda a vida cristã.
[ES]
NOTA DOCRTINAL
SOBRE LA PROMOCIÓN DE LA ORACIÓN DE COMUNIÓN
ESPIRITUAL
SOBRE LA PROMOCIÓN DE LA ORACIÓN DE COMUNIÓN
ESPIRITUAL
A los que estas letras vieren,
salud y bendición de parte de Nuestro Señor.
La Iglesia, a lo largo de los siglos, ha enseñado siempre que la participación plena en la Santísima Eucaristía se realiza mediante la recepción sacramental del Cuerpo y de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, cuando el fiel se encuentra debidamente dispuesto. Sin embargo, la misma Tradición espiritual reconoce el gran valor de la Comunión Espiritual, práctica recomendada por los santos y por el Magisterio como expresión sincera del deseo de unirse a Cristo cuando no es posible recibir la Comunión sacramental.
De las enseñanzas y el significado de la Eucaristía dentro de la Comunidad
1. La doctrina apostólica de nuestra Comunidad recuerda que el Sacramento de la Eucaristía es el mayor tesoro de nuestra fe, la cumbre y fuente de toda la vida cristiana¹ requiriendo la presencia real del Señor en Alma y Divinidad dentro del pan que pasa a ser Cuerpo del Señor. En consecuencia, ningún elemento existente dentro del videojuego —incluidos altares, panes, cálices, templos u otros objetos— puede ser identificado con la Sagrada Eucaristía ni presentado como si contuviera sacramentalmente a Cristo.
2. En otros documentos, enseña también que la Liturgia es el acto de Cristo y de la Iglesia, siendo verdadera escuela de oración y comunión², significando que la imposibilidad de celebrar sacramentalmente la Eucaristía dentro del entorno virtual no implica que este carezca de utilidad para la oración y por consiguiente, no puede ser reducida a una representación exterior presta a reproducirse en cualquier ambiente.
3. La Comunidad, como viene haciéndolo desde hace 11 años, puede reunirse para orar, escuchar la Palabra de Dios, meditar, cantar, pedir y dar gracias; pero estas acciones deben conservar su propia naturaleza y no presentarse como equivalentes a una celebración sacramental.
De la Oración de Comunión Espiritual
4. A la luz de estas enseñanzas, es muy oportuno promover en los momentos de oración en esta Comunidad - especialmente en las Celebraciones Eucarísticas - , el rezo de la Oración de Comunión Espiritual, recalcando que esta práctica no sustituye el Sacramento de la Eucaristía ni le confiere equivalencia alguna, sino que constituye un acto de fe y de amor, mediante el cual se manifiesta el ardiente deseo de unirse espiritualmente a Cristo, abriendo su corazón a la abundancia de sus gracias, disponiendo especialmente de las oraciones:
I. De San Alfonso María De Ligorio:Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. ¡Oh, Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti! Amén.
II. De San Antonio María Claret:¡Oh Jesús y Señor mío! creo firmemente que estas realmente en el Augusto Sacramento del Altar. ¡Qué feliz sería mi suerte, si pudiera recibirte en mi corazón! Espero, Señor, que vendrás a él, y le llenarás de tu gracia. Te amo, mi dulcísimo Jesús. ¡Ojalá que nunca te hubiera ofendido ni agraviado, dulcísimo Jesús de mi corazón! Yo deseo recibirte en mi pobre morada. Amén.
III. De San Josemaría Escrivá (adaptación):Concédenos Señor recibirte sacramentalmente con aquella pureza, humildad y devoción con que te recibió tu Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los Santos. Amén.
5. La promoción de esta oración ha de ser acompañada de una adecuada conciencia de la doctrina mencionada anteriormente, para comprender la verdadera naturaleza y finalidad, evitando interpretaciones erróneas que puedan disminuir la dignidad de la Comunión sacramental o generar confusión respecto de la presencia real de Cristo en la Santísima Eucaristía.
Disposiciones finales
6. Pedimos especialmente a los obispos como pastores y ministros y demás responsables de la formación litúrgica fomenten prudentemente esta devoción entre sus clérigos, ayudando así al Pueblo de Dios a mantener vivo el amor por la Eucaristía y el deseo constante de participar plenamente en el Sacrificio del Altar.
Que la Santísima Virgen María, Mujer Eucarística, conduzca a todos los fieles a una fe cada vez más profunda en el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo, fortaleciendo en ellos el anhelo de permanecer siempre unidos al Señor, fuente y culmen de toda la vida cristiana.
Datum ex Aedibus Dicasterii de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum,
die XXIX mensis Iulii anno Domini MMXXVI.
Luis Román CARD. GALVÁNPræfectus
Dom. Francisco GÓMEZSecretariusPe. Henrique RATZINGEROfficialis
[1] Pp. Clemens III, Adhortatio Apostolica | "Est Plus Quam Symbolum" (XVIII Ianuarii MMXXV), N° 1 e 5.
[2] Pp. Benedictus VIII, 2026, Adhortatio Apostolica | "Sursum Corda" (IV Novembris MMXXV), N° 16 e 17.

