
Art. 1. O ministério ordenado, conferido pelo sacramento da Ordem, configura os ministros sagrados a Cristo, Cabeça e Pastor da Igreja, tornando-os participantes de sua missão de santificar, ensinar e governar o povo de Deus.
Art. 2. Tal configuração exige não apenas a idoneidade doutrinal e pastoral, mas sobretudo uma profunda vida espiritual, sem a qual o ministério corre o risco de tornar-se estéril e desprovido de sua eficácia sobrenatural.
Art. 3. A tradição da Igreja sempre afirmou que a vida espiritual constitui o fundamento do ministério sagrado. Os ministros ordenados são chamados a viver em íntima comunhão com Deus, cultivando uma vida de oração constante, fidelidade aos sacramentos e prática das virtudes evangélicas.
Art. 4. Do mesmo modo, aqueles que se preparam para o sacerdócio no seminário devem ser formados não apenas intelectualmente, mas sobretudo espiritualmente, de modo que sua futura vida ministerial seja sustentada por uma sólida relação com Deus.
Art. 5. À luz dessas considerações, o Dicastério para o Clero, no exercício de suas competências, promulga o presente Diretório Geral sobre a Vida Espiritual dos Presbíteros e Diáconos e a Formação Espiritual dos Seminaristas.
Dado na Cidade do Vaticano, na sede do Dicastério para o Clero, para orientação das Igrejas particulares e para o fortalecimento da missão evangelizadora do povo de Deus, aos 22 dias do mês de abril do ano do Senhor de dois mil e vinte e seis.
† Lucas Henrique Lorscheider EP-M
Præfectus
† Miguel Bordin
Secretarius
[ES]
Art. 1. El ministerio ordenado, conferido por el sacramento del Orden, configura a los ministros sagrados con Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia, haciéndolos partícipes de su misión de santificar, enseñar y gobernar al Pueblo de Dios.
Art. 2. Tal configuración exige no sólo idoneidad doctrinal y pastoral, sino sobre todo una profunda vida espiritual, sin la cual el ministerio corre el riesgo de volverse estéril y carente de eficacia sobrenatural.
Art. 3. La tradición de la Iglesia ha afirmado siempre que la vida espiritual constituye el fundamento del ministerio sagrado. Los ministros ordenados están llamados a vivir en íntima comunión con Dios, cultivando una vida de oración constante, fidelidad a los sacramentos y práctica de las virtudes evangélicas.
Art. 4. Asimismo, aquellos que se preparan para el sacerdocio en el seminario deben ser formados no sólo intelectualmente, sino también espiritualmente, de modo que su futura vida ministerial esté sostenida por una sólida relación con Dios.
Art. 5. A la luz de estas consideraciones, el Dicasterio para el Clero, en el ejercicio de sus competencias, promulga el presente Directorio General sobre la Vida Espiritual de los Presbíteros y Diáconos y la Formación Espiritual de los Seminaristas.
Dado en la Ciudad del Vaticano, en la sede del Dicasterio para el Clero, para orientación de las Iglesias particulares y para el fortalecimiento de la misión evangelizadora del Pueblo de Dios, el día 10 del mes de marzo del año del Señor dos mil veintiséis.
† Lucas Henrique Lorscheider EP-M
Præfectus
† Miguel Bordin
Secretarius