PERIÓDICO LITÚRGICO
XXIII DOMINGO DEL
TIEMPO ORDINARIO
RITOS INICIALES
CANTO DE ENTRADA
(Que alegría es venir - Popular)
Una vez reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar con los ministros, durante el canto de entrada.
QUE ALEGRÍA ES VENIR
A LA CASA DE DIOS
QUE ALEGRÍA ES PARTICIPAR
DEL PAN DE DIOS
VENGAMOS TODOS A LA CASA DE DIOS
CANTAR ALEGRES, CON UN MISMO AMOR
PORQUE EL SEÑOR CON NOSOTROS ESTÁ
Y UNA NUEVA VIDA ÉL NOS DARÁ
COMAMOS TODOS DEL PAN DE DIOS
ES ALIMENTO DEL CORAZÓN
ANTÍFONA DE ENTRADA
(Sal 118, 137.124)
Si no hay canto de entrada, se recita la antífona:
Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos;
muéstrate bondadoso con tu siervo.
Llegado al altar y habiendo hecho la debida reverencia, besarlo en señal de veneración y, si procede, incensarlo. Luego todos van a las sillas.
Ante la asamblea reunida, al terminar el canto de entrada, el sacerdote dice:
Pres.: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
℟.: Amén
El sacerdote saluda al pueblo con una de las fórmulas siguientes:
Pres.: El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.
℟.: Y con tu espíritu.
El sacerdote, diácono u otro ministro debidamente preparado podrá, en breves palabras, introducir a los fieles en la misa del día.
ACTO PENITENCIAL
(Formula II)
El sacerdote invita a el arrepentimiento al pueblo con la siguiente formula:
Pres.: Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos. .
Se hace una breve pausa en silencio.
Después el sacerdote o el diácono, u otro ministro, empleando éstas u otras invocaciones, con el Señor, ten piedad, dice:
Pres.: Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad.
Pres.: Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad.
R.: Cristo, ten piedad.
Pres.: Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad.℟.: Señor, ten piedad.
El sacerdote concluye con la siguiente plegaria:
Pres.: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
℟.: Amén.
GLORIA
(Del Misal Romano)
℟.: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros. Porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACION COLECTA
Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Pres.: Oremos.
Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración colecta:
Señor Dios, de quien nos viene la redención y a quien
debemos la filiación adoptiva, protege con bondad a los
hijos que tanto amas, para que todos los que creemos
en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia
eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
℟.: Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
(Ez 33, 7-9)
Si no amonestas al malvado, te pediré cuentas de su vida.
Lector: Del libro del profeta Ezequiel.
Esto dice el Señor: «A ti, hijo de hombre, te he
constituido centinela para la casa de Israel. Cuando
escuches una palabra de mi boca, tú se la comunicarás
de mi parte.
Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre,
porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte
del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo
te pediré a ti cuentas de su vida.
En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal
camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás
salvado tu vida».
Lector: Palabra de Dios.
℟.: Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
(Sal 94)
℟. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios
que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y
démosle gracias. ℟.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos
al Señor,
que nos hizo, pues él es nuestro Dios
y nosotros,
su pueblo, él nuestro pastor
y nosotros, sus ovejas. ℟.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
«No endurezcan
su corazón, como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto
mis obras». ℟.
SEGUNDA LECTURA
(Rom. 13, 8-10)
Cumplir perfectamente la ley consiste amar.
Lector: De la carta del apóstol san Pablo a los romanos.Hermanos:
No tengan con nadie otra deuda que la del
amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido
ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan:
«No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás
falso testimonio, no codiciarás» y todos los otros, se
resumen en éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»,
pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie.
Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar.
Lector: Palabra de Dios.
℟.: Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
℣.: Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de
Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de
la reconciliación..
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
Mientras tanto, el sacerdote, cuando se utiliza incienso, lo coloca en el incensario. El diácono, que proclamará el Evangelio, inclinándose profundamente ante el sacerdote, pide en voz baja la bendición:
℣.: Padre, dame tu bendición.
El sacerdote dice en voz baja:
Pres.: El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su Evangelio; en el nombre del Padre, y del Hijo ✠ y del Espíritu Santo.
El diácono hace la señal de la cruz y responde:
℣.: Amén.
Pero si no está presente el diácono, el sacerdote, inclinado ante el altar, dice en secreto:
Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso, para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio.
EVANGELIO
(Mt. 18, 15-20)
Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado.
Después el diácono (o el sacerdote) va al ambón, y dice:
℣.: El Señor esté con ustedes. ℟.: Y con tu espíritu.
El diácono (o el sacerdote), dice:
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y luego sobre sí mismo, en la frente, la boca y el pecho.
℟.: Gloria a ti, Señor.
Luego el diácono o el sacerdote, si procede, inciensa el libro y proclama el Evangelio.
V.: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu
hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas.
Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que
todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos.
Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni
a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un
pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará
atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará
desatado en el cielo.
Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de
acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se
lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre,
ahí estoy yo en medio de ellos».
℣.: Palabra del Señor.
℟.: Gloria a ti, Señor Jesús.
HOMILÍA
Luego se pronuncia la homilía, que es responsabilidad del sacerdote o diácono.
CREDO
(Símbolo de los Apóstoles)
Acabada la homilía, se hace la profesión de fe
℟.: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
En las palabras que siguen, hasta María Virgen, todos se inclinan.que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Acabada la homilía, se hace la profesión de fe Pidamos al Señor que escuche nuestras plegarias
y atienda, bondadoso, a nuestras peticiones:
℟.: ¡Oh Señor, escucha y ten piedad!
1.- Por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le
conceda la paz y la unidad, la guarde de todo mal y
acreciente el número de sus hijos, roguemos al Señor
2.- Por la paz del mundo, para que cesen las rivalidades entre las naciones, renazca en el corazón de los
hombres el amor y arraigue entre todos los pueblos
la mutua comprensión, roguemos al Señor.
3.- Para que Dios purifique al mundo de todo error, devuelva la salud a los enfermos y conceda el regreso
a los que añoran la patria, roguemos al Señor.
4.- Para que el Señor nos conceda perseverar en la
fe y –después de la muerte– nos admita en el Reino de
la felicidad, de la luz y de la paz, roguemos al Señor..
Pres.: Señor Jesucristo, que has prometido que el Padre
del cielo escucharía la plegaria de los que se reúnen
en tu nombre, danos un corazón nuevo, para que –
amándonos sinceramente los unos a los otros– cumplamos de verdad tu ley. Tú, que vives y reinas por
los siglos de los siglos.
℟.: Amén.
LITURGIA EUCARÍSTICA
PRESENTACIÓN DE LOS DONES
(Señor, te ofrecemos el vino y el pan - José Goicochea)
Terminado lo anterior, comienza el canto para el ofertorio. Mientras tanto, los ministros colocan sobre el altar el corporal, el purificador, el cáliz, la palia y el misal.
SEÑOR, TE OFRECEMOS EL VINO Y EL PAN,
ASÍ RECORDAMOS LA CENA PASCUAL.
PORQUE SÓLO TÚ ERES BUENO, SEÑOR,
QUEREMOS CANTAR
TUS MISERICORDIAS,
¿QUIÉN PODRÁ CANTAR?.
SÓLO TÚ ERES NUESTRO AUXILIO, SEÑOR,
TÚ NOS SALVARÁS.
TUS MISERICORDIAS,
¿QUIÉN PODRÁ CANTAR?.
Conviene que los fieles expresen su participación en la ofrenda, bien sea llevando el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, bien presentando otros dones para las necesidades de la Iglesia o de los pobres.
El sacerdote, de pie ante el altar, recibe la patena con el pan en las manos y, levantándola un poco por encima del altar, dice la oración:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.
Si no se hace el canto para el ofertorio, el sacerdote puede decir estas palabras en voz alta; al final, el pueblo puede aclamar:
℟. Bendito seas por siempre, Señor.
Luego coloca la patena con el pan sobre el corporal.
El diácono o sacerdote vierte vino y un poco de agua en el cáliz, orando en silencio.
Luego, el sacerdote recibe el cáliz en sus manos y, levantándolo un poco por encima del altar, dice la oración: Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.
Si no se hace el canto para el ofertorio, el sacerdote puede decir estas palabras en voz alta; al final, el pueblo puede aclamar:
℟. Bendito seas por siempre, Señor.
Luego, coloca el cáliz sobre el corporal.
Luego el sacerdote, profundamente inclinado, reza en silencio. Y, si procede, inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después, el diácono u otro ministro inciensa al sacerdote y al pueblo.
Luego, el sacerdote, de pie junto al altar, se lava las manos y dice la oración en silencio.
El sacerdote, de pie en el centro del altar, dice:
Pres.: Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso. ℟.: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Luego el sacerdote dice la oración sobre las ofrendas:
Pres.: Señor Dios, fuente de toda devoción sincera y de la
paz, concédenos honrar de tal manera, con estos dones,
tu majestad, que, al participar en estos santos misterios,
todos quedemos unidos en un mismo sentir. Por Jesucristo,
nuestro Señor. ℟.: Amén.
PREFACIO DOMINICAL VI
(Las prendas de la Pascuas eterna)
El sacerdote comienza la plegaria eucarística con el prefacio. Dice:
Pres.: El Señor esté con ustedes.
℟.: Y con tu espíritu.
El sacerdote prosigue:
Pres.: Levantemos el corazón.
℟.: Lo tenemos levantado hacia el Señor.
El sacerdote añade:
Pres.: Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟.: Es justo y necesario.
El sacerdote prosigue el prefacio.
Pres.:En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
En quien vivimos, nos movemos y existimos; y, todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya en prenda la vida futura, pues esperamos gozar de la Pascua eterna, porque tenemos las primicias del Espíritu por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos.
Por eso, Señor, te damos gracias y proclamamos tu grandeza cantando con los ángeles:
En unión con el pueblo, concluye el prefacio, cantando o diciendo en voz alta:
℟.: Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PLEGARIA EUCARÍSTICA III
El sacerdote dice:
Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus crea turas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:
Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti,
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
de manera que se conviertan en el Cuerpo ✠ la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.
El relato de la institución de la Eucaristía debe darse de forma clara y audible, como lo exige su naturaleza.Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado,
Toma el pan y, manteniéndolo un poco elevado sobre el altar, continúa:
tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE EL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERA ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra al pueblo la hostia consagrada, la coloca en la patena y hace una genuflexión en adoración.
El sacerdote prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz en sus manos y, manteniéndolo ligeramente elevado sobre el altar, continúa:
tomó el cáliz, y dando gracias te bendijo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CALIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDON DE LOS PECADOS. HAGAN ESTO EN CONMEMORIA MIA.
Muestra el cáliz al pueblo, la coloca sobre su cuerpo y hace una genuflexión en adoración.
El sacerdote prosigue:
Éste es el Misterio de la fe.
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Después, el sacerdote, con las manos extendidas dice:
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.
CC1: Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios en esta advocación del Carmelo, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.
CC2:
Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa Benedicto, a nuestro Obispo N, al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo salvado por ti.
Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.
† A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria,
Junta las manos.
por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz y, sosteniéndolos elevados, dice:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN
Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir
:
Junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal
El sacerdote prosigue él solo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Después el sacerdote dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
El sacerdote añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes
Y con tu espíritu.
Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.
Y cada uno, según la costumbre del lugar, se manifiesta entre sí paz, comunión y caridad; el sacerdote da la paz al diácono y a los demás ministros.
Luego, el sacerdote parte el pan consagrado sobre la patena y coloca un trozo en el cáliz, orando en silencio.
Se canta o se dice:
℟.: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo, diciendo:
Pres.:Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟.: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Después de comulgar, el sacerdote se acerca a los que quieren comulgar y les presenta el pan consagrado, diciendo a cada uno de ellos:
℣.: El Cuerpo de Cristo.
El que va a comulgar responde:
℟.: Amén.
CANTO DE COMUNIÓN
(Gustad y Ved - Francisco Palazón)
GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR,
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL;
GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR,
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL.
LA PALABRA DEL SEÑOR ES SINCERA
Y TODAS SUS ACCIONES SON LEALES;
ÉL AMA LA JUSTICIA Y EL DERECHO
Y DE SU AMOR ESTÁ LLENA LA TIERRA.
EL SEÑOR ES FIEL A SUS PALABRAS,
BONDADOSO EN TODAS SUS ACCIONES;
CERCA ESTÁ DE AQUELLOS QUE LO INVOCAN
Y LO INVOCAN DE TODO CORAZÓN.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN
(Jn 8, 12)
Si no hay canto de comunión, se recita la antífona:
℣.: Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue,
no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Después, el sacerdote puede ir a la sede. Si se juzga oportuno, se pueden guardar unos momentos de silencio o cantar un salmo o cántico de alabanza.
Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes
ORACIÓN DE COMUNIÓN ESPIRITUAL
Terminada la Comunión, el sacerdote junto con el pueblo rezan la oración de comunión espiritual:
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. ¡Oh, Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti! Amén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunión.
Pres.: Oremos.
El sacerdote, con los brazos abiertos, dice la oración:
Concede, Señor, a tus fieles, a quienes alimentas y vivificas con tu palabra y el sacramento del cielo, aprovechar
de tal manera tan grandes dones de tu Hijo amado, que
merezcamos ser siempre partícipes de su vida. Él, que
vive y reina por los siglos de los siglos.
℟.: Amén.
RITO DE CONCLUSIÓN
BENDICIÓN FINAL
En este momento se hacen, si es necesario y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo.
Después tiene lugar la despedida. El sacerdote extiende las manos hacia el pueblo y dice
Pres.: El Señor esté con ustedes.
℟.: Y con tu espíritu.
El sacerdote, extendidas las manos sobre el pueblo, recita la oración:
Pres.: Que el Dios de todo consuelo disponga los días de ustedes en su paz y los llene de sus bendiciones.
℟.: Amén
Que los libre siempre de toda perturbación y afiance en su amor sus corazones.
℟.: Amén
Que llenos de fe, de esperanza y de caridad, pasen por la vida haciendo el bien y puedan así alcanzar la felicidad eterna.
℟.: Amén
El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
Pres.: Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
℟.: Amén.
Luego el diácono, o el sacerdote, despide al pueblo con una de las fórmulas siguientes:
℣.: La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.
℟.: Demos gracias a Dios.
Después el sacerdote se retira a la sacristía.
CANTO DE SALIDA
(Adios Reina del Cielo - Popular )
ADIÓS, REINA DEL CIELO
MADRE DEL SALVADOR
ADIÓS, OH, MADRE MÍA
ADIÓS, ADIÓS, ADIÓS
ADIÓS, REINA DEL CIELO
MADRE DEL SALVADOR
DULCE PRENDA ADORADA
DE MI SINCERO AMOR
DE TU DIVINO ROSTRO
LA BELLEZA, AL DEJAR
PERMITE QUE VUELVA
TUS PLANTAS, A BESAR
AL DEJARTE, OH, MARÍA
NO ACIERTA EL CORAZÓN
TE LO ENTREGO, SEÑORA
DAME TU BENDICIÓN