Prot. N.º 010/2026
[PT]
DECRETO
SOBRE A DISPOSIÇÃO, VISIBILIDADE E UNICIDADE
DA CRUZ NO PRESBITÉRIO
Aos que a este lerem, graça e paz da parte de
Deus, o Pai, e de Jesus, nosso Senhor.
O Dicastério para o Culto Divino e a Disciplina dos Sacramentos no exercício de suas competências, e em fiel solicitude pela reta ordenação da sagrada Liturgia,
CONSIDERANDO a Constituição Sacrosanctum Concilium do Concílio Vaticano II, a qual estabelece que os ritos resplandeçam pela nobre simplicidade, sejam claros e evitem repetições desnecessárias (cf. n. 34);
CONSIDERANDO a Instrução Redemptionis Sacramentum (2004), que recorda a obrigação de observar fielmente as normas litúrgicas, evitando abusos que obscureçam o sentido dos sinais sagrados;
CONSIDERANDO a Instrução Geral do Missal Romano, especialmente nos nn. 122 e 308, onde se prescreve que haja no presbitério uma cruz com a imagem de Cristo crucificado, colocada de modo visível ao povo reunido;
CONSIDERANDO que a cruz do Senhor constitui o sinal central do Sacrifício eucarístico, no qual se torna presente sacramentalmente a oblação redentora de Cristo;
CONSIDERANDO que a multiplicidade de cruzes no espaço do presbitério pode comprometer a unidade do sinal litúrgico, dispersando a atenção dos fiéis e enfraquecendo a expressividade teológica própria da ação sagrada;
Tendo consultado os organismos competentes e ouvido o parecer de peritos em sagrada Liturgia;
Art. 1º — Em toda celebração da Sagrada Liturgia, e de modo particular na Santa Missa, haja no presbitério uma única cruz de destaque, contendo a imagem de Cristo crucificado, que exprima de modo claro e unitário o mistério da Paixão do Senhor.
Art. 2º — A referida cruz seja colocada de tal modo que permaneça facilmente visível ao povo reunido durante toda a ação litúrgica, observando-se que:
§ 1. pode ser colocada sobre o altar, segundo o uso legítimo, voltada para o celebrante;
§ 2. ou, alternativamente, pode ser uma cruz voltada para o povo, situada no presbitério, quer fixada à parede, quer apresentada sob a forma de cruz processional dignamente disposta.
Art. 3º — Evite-se, com diligência pastoral e fidelidade às normas litúrgicas, a presença simultânea de múltiplas cruzes no presbitério que concorram quanto à visibilidade e ao significado, de modo a não prejudicar a unidade do sinal sagrado.
Art. 4º — Permanecem permitidos outros sinais devocionais fora do presbitério, desde que não interfiram na primazia, clareza e função da cruz requerida para a celebração litúrgica.
Art. 5º — Compete aos Bispos diocesanos, como moderadores, promotores e guardiães de toda a vida litúrgica nas Igrejas particulares a eles confiadas, assegurar a fiel observância destas disposições, instruindo o clero e os fiéis e promovendo sua correta aplicação.
Art. 6º — Os Ordinários do lugar providenciem que, por meio de adequada formação litúrgica, seja corretamente compreendido o significado teológico da cruz no contexto da celebração eucarística, evitando interpretações arbitrárias ou práticas divergentes.
O presente Decreto entra em vigor imediatamente após a sua publicação.
[ES]
DECRETO
SOBRE LA DISPOCISIÓN, VISIBILIDAD Y UNIDAD
DE LA CRUZ EN EÑ PRESBITERIO
A los que leyeran, gracia y paz de parte de
Dios, Padre, y de Jesus, nuestro Señor.
El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en el ejercicio de sus competencias, y en fiel solicitud por la recta ordenación de la sagrada Liturgia,
CONSIDERANDO la Constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II, la cual establece que los ritos resplandezcan por una noble sencillez, sean claros y eviten repeticiones innecesarias (cf. n. 34);
CONSIDERANDO la Instrucción Redemptionis Sacramentum (2004), que recuerda la obligación de observar fielmente las normas litúrgicas, evitando abusos que oscurezcan el sentido de los signos sagrados;
CONSIDERANDO la Instrucción General del Misal Romano, especialmente en los nn. 122 y 308, donde se prescribe que haya en el presbiterio una cruz con la imagen de Cristo crucificado, colocada de modo visible al pueblo reunido;
CONSIDERANDO que la cruz del Señor constituye el signo central del Sacrificio eucarístico, en el cual se hace presente sacramentalmente la oblación redentora de Cristo;
CONSIDERANDO que la multiplicidad de cruces en el espacio del presbiterio puede comprometer la unidad del signo litúrgico, dispersando la atención de los fieles y debilitando la expresividad teológica propia de la acción sagrada;
Habiendo consultado a los organismos competentes y oído el parecer de expertos en sagrada Liturgia;
Art. 1º — En toda celebración de la Sagrada Liturgia, y de modo particular en la Santa Misa, haya en el presbiterio una única cruz destacada, que contenga la imagen de Cristo crucificado, y que exprese de modo claro y unitario el misterio de la Pasión del Señor.
Art. 2º — La referida cruz sea colocada de tal modo que permanezca fácilmente visible al pueblo reunido durante toda la acción litúrgica, observándose que:
§ 1. puede ser colocada sobre el altar, según el uso legítimo, orientada hacia el celebrante;
§ 2. o, alternativamente, puede ser una cruz orientada hacia el pueblo, situada en el presbiterio, ya sea fijada a la pared o presentada en forma de cruz procesional dignamente dispuesta.
Art. 3º — Evítese, con diligencia pastoral y fidelidad a las normas litúrgicas, la presencia simultánea de múltiples cruces en el presbiterio que compitan en visibilidad y significado, de modo que no se perjudique la unidad del signo sagrado.
Art. 4º — Permanecen permitidos otros signos devocionales fuera del presbiterio, siempre que no interfieran en la primacía, claridad y función de la cruz requerida para la celebración litúrgica.
Art. 5º — Corresponde a los Obispos diocesanos, como moderadores, promotores y custodios de toda la vida litúrgica en las Iglesias particulares a ellos confiadas, asegurar la fiel observancia de estas disposiciones, instruyendo al clero y a los fieles y promoviendo su correcta aplicación.
Art. 6º — Los Ordinarios del lugar procuren que, mediante una adecuada formación litúrgica, se comprenda correctamente el significado teológico de la cruz en el contexto de la celebración eucarística, evitando interpretaciones arbitrarias o prácticas divergentes.
El presente Decreto entra en vigor inmediatamente después de su publicación.
Dado na Sede dos Escritórios do Dicastério para o
Culto Divino e a Disciplina dos Sacramentos,
aos 27 dias do mês de abril de 2026.
Dom. Newton Brandsma
Praefectus
Mons. Rhyan FernandesSecretarius
