BENEDICTUS EPISCOPVS,
SERVVS SERVORVM DEI.
Al dilecto hijo Francisco Gomez,
hasta ahora obispo auxiliar de Guadalajara,
salud y bendición apostólica.
La Iglesia, enviada por su Señor a anunciar el Evangelio a toda criatura, continúa su peregrinar en la historia sostenida por la gracia del Espíritu Santo y guiada por aquellos que han sido constituidos pastores del Pueblo de Dios. En esta misión, que exige entrega generosa y fidelidad constante, es necesario proveer a cada Iglesia particular de obispos que, configurados con Cristo Buen Pastor, sepan conducir al rebaño con sabiduría, prudencia y caridad.
En efecto, considerando las necesidades pastorales de la Diócesis de Nuestra Señora del Carmen, y atendiendo al bien espiritual de los fieles que le han sido confiados, hemos dirigido nuestra mirada a ti, querido hermano, que hasta ahora has ejercido con diligencia el ministerio episcopal como Obispo Auxiliar de Guadalajara, dando testimonio de celo apostólico, recta doctrina y espíritu de servicio.
Por tanto, después de madura reflexión y en virtud de nuestra autoridad apostólica, te elegimos y nombramos Obispo Diocesano de de la Diócesis de Nuestra Señora del Carmen, confiriéndote todos los derechos, deberes y obligaciones inherentes a este oficio, para que, como padre y pastor, guíes al pueblo que se te encomienda por caminos de fe, esperanza y caridad.
Te exhortamos vivamente a que, sostenido por la gracia divina, ejerzas tu ministerio con humildad y firmeza, permaneciendo siempre cercano a tus fieles, especialmente a los más necesitados, y promoviendo la unidad de la Iglesia en comunión con el Sucesor de Pedro. Que tu vida sea signo vivo de Cristo, y que, por medio de tu servicio, florezcan abundantes frutos de santidad.
Confiamos tu ministerio a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, para que te acompañe y proteja en esta nueva misión, y pedimos al Señor que te conceda abundantes gracias para el fiel cumplimiento de tu encargo.

