ATA SOLENE DE ORDENAÇÃO PRESBITERAL
Na Basílica Papal de Santa Maria Maior, insigne templo mariano da Urbe, sendo vinte e uma horas no horário de Brasília, dezoito horas no horário da Cidade do México, vinte e uma horas no horário da República Argentina, do dia vinte e seis do mês de abril do Ano do Senhor de dois mil e vinte e seis, realizou-se a solene celebração eucarística dentro da qual foram conferidas as Sagradas Ordens do Presbiterado.
Presidiu o sagrado rito Sua Santidade Papa BENTO VIII, Bispo de Roma, Servo dos Servos de Deus, o qual, assistido pelos Prelados, Presbíteros, Diáconos e demais ministros litúrgicos legitimamente designados, procedeu à ordenação de dezesseis diáconos provenientes de diversas Igrejas particulares do mundo, conforme as prescrições do Pontifical Romano e da disciplina vigente da Igreja Católica.
Após a proclamação do Santo Evangelho, foram chamados nominalmente os candidatos, apresentados pelo Prefeito do Dicastério para o Clero e declarados dignos para receber o ministério presbiteral. Em seguida à homilia do Santo Padre, os eleitos manifestaram publicamente a vontade de assumir as obrigações próprias da Ordem Sacra, prometendo reverência e obediência aos seus respectivos Ordinários e legítimos sucessores.
Logo depois, prostrados por terra durante o canto da Ladainha de Todos os Santos, imploraram a intercessão da Igreja celeste. Terminadas as súplicas, Sua Santidade impôs as mãos sobre cada um dos candidatos, gesto apostólico essencial transmitido desde os tempos primitivos, e pronunciou a solene oração consecratória, pela qual lhes foi conferida a Ordem do Presbiterado.
Em seguida, os novos sacerdotes foram revestidos com a estola presbiteral e a casula; tiveram as mãos ungidas com o Santo Crisma; receberam a patena com o pão e o cálice com o vinho para a celebração do Sacrifício Eucarístico; e receberam o ósculo da paz como sinal de incorporação ao presbitério de Cristo e da Igreja.
Foram ordenados presbíteros os seguintes candidatos:
Da Diocese de Roma
- Diác. Emmanuel Piñero
- Diác. Francisco Drzewieck
- Diác. Mauro Ezequiel
Da Arquidiocese do Ceará
- Diác. Pedro Henrique
- Diác. Paulo Gustavo
Da Diocese de Coxipó
- Diác. Fabio Miguel
- Diác. Fath Merencio
Da Diocese de Planalto
- Diác. Jeyrmael Filho
Da Arquidiocese Primaz do México
- Diác. Matías Agudelo
Da Arquidiócesis de Guadalajara
- Diác. Angel Gómez
- Diác. Geronimo López Ruiz
- Diác. Jahmiel
- Diác. Santiago
Da Diocese de Nossa Senhora do Carmo
- *Diác. Leonardo Juárez
- Diác. Samuel Cedeño
Consta igualmente que todos os ordenados haviam cumprido previamente os requisitos canônicos exigidos pelo Código de Direito Canônico, tendo apresentado os documentos necessários, recebido as devidas cartas dimissórias quando cabíveis, e sido considerados idôneos por seus respectivos Ordinários.
Concluído o sagrado rito, os novos presbíteros concelebraram pela primeira vez com o Romano Pontífice o Santo Sacrifício da Missa, rendendo graças a Deus pelo dom recebido e confiando seu ministério à proteção da Santíssima Virgem Maria, venerada de modo especial sob o título de Santa Maria Maior.
Para que conste onde convier, lavra-se a presente ata, que será inscrita no competente Livro de Ordenações e transmitida em cópia autêntica às Igrejas particulares de procedência dos ordenados.
† Ionathas Baptista Godoy
Archiepiscopus Tarsensis
[ES]
ATA SOLENE DE ORDENAÇÃO PRESBITERAL
En la Basílica Papal de Santa María la Mayor, insigne templo mariano de la Urbe, siendo las veintiuna horas según el horario de Brasilia, las dieciocho horas según el horario de Ciudad de México, las veintiuna horas según el horario de la República Argentina, del día veintiséis del mes de abril del Año del Señor dos mil veintiséis, tuvo lugar la solemne celebración eucarística dentro de la cual fueron conferidas las Sagradas Órdenes del Presbiterado.
Presidió el sagrado rito Su Santidad Papa BENTO VIII, Obispo de Roma, Siervo de los Siervos de Dios, quien, asistido por los Prelados, Presbíteros, Diáconos y demás ministros litúrgicos legítimamente designados, procedió a la ordenación de dieciséis diáconos provenientes de diversas Iglesias particulares del mundo, conforme a las prescripciones del Pontifical Romano y de la disciplina vigente de la Iglesia Católica.
Después de la proclamación del Santo Evangelio, fueron llamados nominalmente los candidatos, presentados por la autoridad competente y declarados dignos para recibir el ministerio presbiteral. Luego de la homilía del Santo Padre, los elegidos manifestaron públicamente su voluntad de asumir las obligaciones propias del Orden Sagrado, prometiendo obediencia y reverencia a sus respectivos Ordinarios y sucesores legítimos.
Seguidamente, postrados en tierra durante el canto de las Letanías de los Santos, imploraron la intercesión de la Iglesia celestial. Concluidas las súplicas, Su Santidad impuso las manos sobre cada uno de los candidatos, gesto apostólico esencial transmitido desde los tiempos primitivos, y pronunció la solemne oración consecratoria, por la cual les fue conferido el Orden del Presbiterado.
A continuación, los nuevos sacerdotes fueron revestidos con la estola presbiteral y la casulla; sus manos fueron ungidas con el Santo Crisma; recibieron la patena con el pan y el cáliz con el vino para la celebración del Sacrificio Eucarístico; y recibieron el beso de paz como signo de incorporación al presbiterio de Cristo y de la Iglesia.
Fueron ordenados presbíteros los siguientes candidatos:
De la Diócesis de Roma
- Diác. Emmanuel Piñero
- Diác. Francisco Drzewieck
- Diác. Mauro Ezequiel
De la Arquidiócesis del Ceará
- Diác. Pedro Henrique
- Diác. Paulo Gustavo
De la Diócesis de Coxipó
- Diác. Fabio Miguel
- Diác. Fath Merencio
De la Diócesis de Planalto
- Diác. Jeyrmael Filho
De la Arquidiócesis Primata del México
- Diác. Matías Agudelo
De la Arquidiócesis de Guadalajara
- Diác. Angel Gómez
- Diác. Jahmiel
- Diác. Geronimo López Ruiz
- Diác. Santiago
Da Diócesis de Nuestra Señora del Carmen
- *Diác. Leonardo Juárez
- Diác. Samuel Cedeño
Consta asimismo que todos los ordenados habían cumplido previamente los requisitos canónicos exigidos por el Código de Derecho Canónico, habiendo presentado los documentos necesarios, recibido las debidas dimisorias cuando correspondía, y sido considerados idóneos por sus respectivos Ordinarios.
Concluido el sagrado rito, los nuevos presbíteros concelebraron por primera vez con el Romano Pontífice el Santo Sacrificio de la Misa, dando gracias a Dios por el don recibido y encomendando su ministerio a la protección de la Santísima Virgen María, venerada especialmente bajo el título de Santa María la Mayor.
Para que conste donde convenga, se extiende la presente acta, que será inscrita en el Libro de Ordenaciones correspondiente y transmitida en copia auténtica a las Iglesias particulares de procedencia de los ordenados.

