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INTENCIÓN DEL SANTO PADRE
MES DE DECIEMBRE
Intención:
Para que, al contemplar la Encarnación en este Adviento y Navidad, seamos transformados por la humildad de Cristo y, iluminados por Su misericordia, cuidemos con atención a las personas que viven en la pobreza, la soledad y la falta de esperanza.
Recemos, en este tiempo santo de Adviento y en la alegría de la Navidad, para que cada cristiano, al fijar la mirada en el misterio de la Encarnación, se deje transformar por la humildad del Verbo hecho carne. Que, iluminados por la misericordia de Cristo, aprendamos a ver, amar y servir con ternura a quienes viven en la pobreza, la soledad y la falta de esperanza, convirtiéndonos en signos vivos de la compasión de Dios en el mundo.
Reflexión:
Amados hijos e hijas,
Entramos en el tiempo sagrado en el que la Iglesia, con su sabiduría maternal, nos invita a preparar el corazón para acoger a Aquel que viene. El Adviento, tiempo de espera vigilante, y la Navidad, tiempo de asombro ante el Dios que se hace pequeño, nos revelan la lógica divina: la grandeza se hace humilde, la omnipotencia se hace frágil, la eternidad se recuesta en un pesebre. Contemplar la Encarnación es dejarse tocar por la delicadeza de Dios. Él no vino revestido de gloria, sino envuelto en pobreza; no nació en palacios, sino entre quienes nada tenían. Allí, en el silencio de Belén, aprendemos que la verdadera fuerza está en el amor que se entrega.
Preguntémonos, entonces: ¿esa humildad del Dios-Niño ha transformado nuestra manera de mirar a quienes sufren? ¿O pasamos apresurados ante aquellos que hoy son los “pesebres vivos” del Señor - los pobres, los solitarios, los olvidados, los que han perdido la esperanza? La misericordia que brota del Corazón de Cristo desea alcanzar también nuestras manos, nuestros pasos, nuestra mirada. Dejémonos iluminar por Él, para que, como estrellas en el firmamento de un mundo cansado, seamos presencia acogedora y concreta junto a quienes claman por cuidado.
Que, en esta Navidad, no celebremos solo el nacimiento de Jesús, sino también el renacer de nuestra compasión.
¡Que así sea!
Oración:
Amén.
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Datum et actum Romae, die VII mensis decembris, Anno Sancto Iubilaei MMXXV.
CARDEAL VITALLI
Eleemosynarius Apostolicus
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